Son muchos años ya en el mundo de la decoración, en concreto a fecha de hoy, 10 de enero del 2018, 34 años vistiendo casa tras casa y asesorando a cientos de clientes. Algunos con un poder adquisitivo inimaginable para la mayoría de nosotros y otros muchos con un poder adquisitivo mas “terrenal”, pero todos ellos buenos clientes.

En este aspecto, hemos tenido una gran suerte de atraer como si de un imán se tratase a clientes que, con el tiempo, se han convertido en amigos, y eso no tiene precio.

Hace ya unos meses nos comentaba un cliente, el cual no tenia muy claro como vestir cada estancia, que era curioso cómo nosotros le insistíamos en la opción de no poner todas las cortinas y estores de casa de una sola vez, sino que pusiera una parte (la que tuviese más clara) y el resto que esperase a ver el resultado.

De esta manera, le ayudaría a coger ideas para las siguientes estancias. Pero lo que más le asombró a este cliente es que en nuestra tienda de cortinas en Madrid le dijéramos que visitase otros establecimientos de nuestro mismo gremio, para que cogiera más ideas.

Nuestra forma de trabajar e implicarnos en un proyecto es un poco particular, y nuestra prioridad máxima es el cliente, que no es lo mismo que “el bolsillo del cliente”.

Nos gusta cuidar y mantener a nuestros clientes porque hacer la venta rápida y fácil, por el hecho de captar ese presupuesto, no es nuestra estrategia. Preferimos que cualquiera de nuestros clientes no se tenga que acordar de nosotros por algún problema de nuestras instalaciones o productos y que, si se acuerda, sea siempre como una experiencia positiva.

¡¡GRACIAS!! es la palabra que nos apetece gritar en estos momentos…

Gracias por confiar en nosotros

Gracias por dejarse asesorar

Gracias por ayudarnos a crecer

Gracias por hacernos querer nuestra profesión

Son tantos «gracias» los que tendríamos que dar que seguramente no entrarían en este blog.